Meditacion

La meditacion significa  muchas cosas para mucha gente, pero el propósito de la meditación es como el propósito de la vida. ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Porqué hacemos lo que hacemos? ¿Porqué estamos todos aquí hoy dia?


Todos queremos ser felices, es por eso que hacemos lo que hacemos. Si te hubieran dicho que al nacer tendrías que sufrir, no habrías venido, ¿verdad? Cada paso, cada acción, cada palabra y cada respiración la damos para llegar a la felicidad. A veces estamos listos para encontrar el sufrimiento en el camino, con tal de llegar a nuestra meta. Pero esa meta es algo que parece que nos hará feliz. ¿Quién quiere sufrir? Si levantas tu mano te ayudaré con eso, pero todos queremos ser felices.

 

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Entonces el propósito de la meditación es como el propósito de la vida; simplemente para ser feliz. Aquí tengo una historia que explica como funciona la meditación:


Un estudiante fue a ver a su maestro y le pregunto: “Mi maestro, por favor dime tu secreto. ¿Cómo es que eres tan feliz, pacifico, tranquilo, relajado, con energía, saludable? ¿Cómo lo haces?”


El maestro respondio: “Es muy sencillo. Cuando camino, camino. Cuando como, como. Cuando hablo con alguien, hablo con alguien. Cuando trabajo, trabajo. Cuando hago yoga, hago yoga….eso es todo.”


El estudiante respondió, “Pero yo hago lo mismo; cuando camino, camino, cuando como, como…”


El maestro respondió, “Eso no es verdad…cuando caminas, piensas en tu trabajo. Cuando trabajas, piensas en tus vacaciones. Cuando estás de vacaciones, piensas en tu casa. Cuando estás en tu casa, piensas en yoga. Cuando haces yoga, piensas en comida. Nunca estás presente en lo que estás haciendo, tu mente siempre está en otro lado. Por eso te estás perdiendo lo bueno de la vida y, por eso, la felicidad te evade. Felicidad esta aquí y ahora, dentro de ti y fuera de ti y por encima de ti….sólo que tú no estás aquí para disfrutarlo.


Y en ese momento el estudiante entendió el secreto de la felicidad, lo cual es nada más que estar AQUÍ AHORA. Si vemos nuestras propias experiencias de la felicidad se puede ver una misma cosa; piensa en los momentos más felices de tu vida, ¿dónde estaba tu mente en ese momento? Estabas totalmente presente, no pensabas en otras cosas, no querías otras cosas – estabas allí. Estabas feliz.


Pero en otros momentos, cuando nuestra mente nos gana, la felicidad se nos escapa. Entonces el secreto de la felicidad es sencillo: sólo hay que estar en el presente.


La meditación es muchas cosas, pero ante todo es estar presente. Pensar en lo que pasó o pasará es bastante agotador, pero estar en el presente no sólo es vigorizante, ¡también es la esencia de la diversión! La verdadera diversión solamente puede ocurrir en el presente.

 

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La meditación es entrenar a la mente a que esté enfocada en el aquí y ahora. Para tener unos músculos fuertes debemos utilizarlos una y otra vez. De la misma manera, para entrenar a la mente a estar centrada, debemos de enfocarla una y otra vez. 


Este tipo de entrenamiento de concentración no se enseña en los colegios, aunque sea la base de un estudio y una vida exitosos. Sea lo que fuere que hagas, con una mente centrada lo harás dos veces más rápido y diez veces mejor que con una mente distraída. 


A continuación hay unas formas divertidas de calmar la mente y volver al presente. No tomes ningún ejercicio demasiado en serio - respira profundo, hazlo lo mejor que puedas y, ¡diviértete! 



¿Estás listo para meditar?


  1. Meditación de chocolate:

  • JAMAS MENCIONES EL CHOCOLATE . . . sino ya se harán expectativas. 
  • Indícales que cierren la boca y no abran los ojos.
  • Diles, “Abre la boca un poquitín”.
  • “Voy a poner algo en tu boca…no lo mastiques.”
  • “Intenta sentir todos las sensaciones que hubieras perdido si tu mente estuviera en otro lugar.”
  • “Siente todos sus sabores, texturas, la temperatura, huélelo, siéntelo.”
  • “No mastiques… respira… deja que se derrita el chocolate y tu mente con él.” 
  • “Después de unos minutos, empieza a masticar y permitir que los sabores penetren más aún. Muévelo en tu boca con tu lengua y siéntelo en las diferentes partes de tu boca.”
  • “Ahora puedes tragar y quédate en silencio por un momento más. Disfrútalo desde adentro.”

¿Es difícil meditar? ¡No debe serlo! Es fácil cuando encuentras la meditación para ti.

 

 

También puedes hacer esta meditación con hojuelas de maiz o algo que tenga mucha textura y haga ruido al masticarlo. Y luego lo puedes hacer con miel o ¡con chocolate BUENO! 

 


Entonces, una de las formas más fáciles de meditar es con los sentidos:


  1. Meditación con los cinco sentidos. Siéntate con los ojos cerrados y… 

  • Huele: Concéntrate en el olor de una flor, incienso, chocolate etc. 
  • Saborea: Es crucial que cierres los ojos. Pon un trocito de chocolate en tu boca y deja que se funda y se disuelva lentamente. Siente todos sus sabores, y asegúrate de no pensar en nada más ahora (no es tan difícil). Siente el calor y la textura suave del chocolate. Puedes intentar lo mismo con la miel, con galletitas (que hacen también sonidos interesantes), etc. 
  • Observa: Con los ojos abiertos, concéntrate en una flor, un dibujo, un paisaje, la habitación, la cara de tu amigo o sus ojos, la llama de una vela, etc., y date cuenta de todos los pequeños detalles que no veías antes. Tras un minuto o dos, cierra tus ojos y visualiza en tu mente, tan claramente como puedas, lo que viste. 
  • Toca: En parejas, un compañero se sienta con los ojos cerrados mientras que el otro lo toca de varias maneras (tocar con el dedo, rascar, acariciar, rozar, masajear, abrazar…). Tras un par de minutos, cambia los roles y al final comparte tus experiencias. 
  • Escucha: Concéntrate completamente en el tic-tac del reloj, el flujo del agua, el canto de los pájaros, una música, etc. Quédate completamente absorbido en este sonido. También puedes cantar Om en voz alta durante un minuto y luego repetir este sonido mentalmente durante otro minuto.

  1. Mirar una vela  (Tratak). Este ejercicio se hace mejor en un cuarto oscuro. Pon una vela encendida en el centro del círculo y pide a todos que miren al centro de la llama sin pestañear. Guíalos a que sigan mirando la llama hasta que tengan algo de lagrimeo en sus ojos o hasta que sientan una ligera sensación de quemazón. En ese momento deberán cerrar los ojos y seguir viendo la llama en su mente, imaginándola entre sus cejas. Cuando la imagen se vaya, deberán reabrir los ojos y hacer el ejercicio de nuevo. Intenta no pensar en otras cosas al hacer este ejercicio, céntrate en la vela. Se dice que este ejercicio también mejora la vista.

  1. El círculo de miradas. Si el grupo no es homogéneo y se siente que los estudiantes se agrupan en pequeños grupos y no se mezclan lo suficiente con los demás, puede hacer el siguiente ejercicio: dividir el grupo en dos, e indicar que la mitad del grupo se de la mano y formen un círculo interno y la otra mitad formen un circulo exterior (de cara a cara, para que se miran a los ojos). Pide a los participantes en cada círculo que miren a los ojos de la persona en el círculo en frente de ellos, y luego que cada círculo empiece a girar muy lentamente en sentido contrario (por lo que ambos círculos se mueven a su derecho o ambos círculos se mueven a la izquierda), siempre mirando fijamente a los ojos de las diferentes personas delante de ellos a medida que avanzan. Poco a poco los círculos a su vez giran más y más rápido y después de un minuto o dos se detienen. Ahora pide que  los participantes en el círculo interior se paren de pie entre las personas del círculo externo. Tienes el grupo completamente reorganizado y, ¡listo para nuevas aventuras!

Diversión en este juego:

• Si el salón no se puede oscurecer completamente,  también puedes hacerlo mirando una flor o una imagen.


  1. Los Ojos Alrededor del Reloj.  Imagina que tienes un reloj enfrente de ti. Empezando desde las 12h, mueve tus ojos alrededor del reloj en el sentido del reloj lenta y suavemente hasta que vuelvas a las 12h. Entonces trae tus ojos al centro y  ciérralos un segundo para descansar. Ábrelos de nuevo y empieza desde las 12h. Muévelos en sentido contrario. Dado que los ojos están conectados de manera tan directa al cerebro, ejerciéndolos de esta forma no solo refuerzas los músculos oculares y mejoras la vista sino que también relajas la tensión mental.

Lo divertido en este juego:


  • Mira hacia arriba (las 12h) y abajo (las 6h) unas cuantas veces.
  • Mira hacia los lados (las 3h  las 6h).
  • Mira diagonalmente (La 1:30 y las 7:30, y las 10:30 y 4:30). 
  • Estira tu brazo hacia el frente y mira tu pulgar y luego mira la punta de tu nariz. 
  • Alterna entre mirar lejos y mirar cerca. 

También puedes pedirles a los niños que mantengan sus cabezas quietas con las manos mientras mueves una luz (posiblemente de laser) para que los niños lo sigan con sus ojos.


  1. Ducha seca. Frota tus manos hasta generar algo de calor. Pon tus manos sobre tu cabeza y frota tu cuero cabelludo, tu cara, tus hombros, tus brazos, piernas, pies,… Suavemente, golpea tus costillas y luego tu pecho y hasta haz un sonido con tu voz y escucha qué efecto tienen los golpecitos (golpearse el pecho ayuda a mejorar la autoestima). Ahora cierra los ojos durante un momento y siente las sensaciones en tu cuerpo.

Para la mayoría de niños menores de 9 o 10 años, la meditación debe ser práctica o simbólica. El chocolate que se derrite es simplemente eso, pero todavía se pueden hacer más prácticas que les ayuden a estar en el presente:


  1. El Diamante del Tercer Ojo. Pon una pequeña piedra (yo utilizo guijarros de cristal, pero puedes utilizar hasta piedritas si quieres) en las frentes de los niños cuando se acuestan boca arriba con los ojos cerrados. Diles que se concentren en ella, imaginándose su color, sintiendo su calor o frescor, su peso, etc. Tras unos minutos, muy suave y lentamente, recoge las piedras – generalmente, los niños sentirán que la piedra sigue en su frente. Tras otro minuto, diles que se sienten (o que hagan la postura de la Vela – postura invertida sobre los hombros) sin dejar caer la piedra – Si estaban concentrados, pensarán que la piedra sigue en su frente y inclinarán la cabeza hacia atrás para que no se caiga la piedra.

  1. La Campanilla Silenciosa. Sentados rodilla con rodilla en un círculo, pasa una campanilla (o unas cuantas campanillas si tienes) por el círculo. Da a cada niño la oportunidad de hacerla sonar y escuchar su sonido. Luego muestra a los niños como pasar la campanilla de uno a otro muy suave y lentamente sin que suene la campanilla. Requiere de una enorme concentración el pasarse la campanilla sin que haga ningún ruido y funciona como magia para calmar a los niños y prepararlos para la relajación. Con niños pequeños tendrás que repetir el juego unas cuantas veces antes de que todos entiendan que no deben hacer sonar la campanilla. 

Lo divertido en este juego:


  • Si el juego se hace demasiado fácil, ¡intenta pasar la campanilla con los pies! 
  • Pasa la campanilla a alguien que no esté sentado a tu lado, levantándote y andando hacia él – siempre en completo silencio. 

  1. El Círculo de la Campanilla. Sentados en círculo, con los ojos cerrados. Haz que un niño sostenga la campanilla y camine por el exterior del círculo muy lenta y suavemente sin hacer sonar la campanilla. Cuando llegue a la persona de su elección, toca suavemente la campanilla al lado de su oreja, esa persona se levanta y la primera se sienta en su lugar tras darle la campanilla. El juego continúa de esta forma durante unos minutos, hasta que invites a todo el mundo a que abran los ojos y descubran que todos han cambiado de sitio pero el círculo permanece entero.

  1. Para y escucha.  Necesitarás un cuenco Tibetano o una campana que haga un sonido muy grave para este juego. Haz que los niños caminen al azar por la clase y cuando hagas sonar la campana, todo el mundo se queda absolutamente quieto y cierra los ojos. Escuchan muy atentamente el sonido y solo cuando el sonido haya desaparecido por completo y ya no puedan oír nada de nada, pueden todos volver a caminar. Repítelo tantas veces como quieras.   

Lo divertido de este juego:


  • Puedes jugar el mismo juego con todos sentados en un círculo y los ojos cerrados. Tú haces sonar el cuenco Tibetano y cada niño, cuando ya no pueda oír el sonido, levanta la mano. Cuando todas las manos estén en el aire, puedes volver a hacer sonar el cuenco. 

  1. Paraíso de Animales. Este juego es una buena manera para que los niños practiquen y recuerden posturas de animales. Ayuda a crear tiempo para la quietud, calma y autocontrol. Necesitas un cuenco tibetano para este juego también.

    Elije un animal, o deja que los niños se turnen para escoger un animal, y pídeles que se muevan libremente por el salón y que hagan sonidos como este animal.

    Cuando los niños escuchen el cuenco, se deben congelar en la postura de este animal y permanecer allí en silencio hasta que el cuenco deje de cantar.

  1. Tan Callado. Este juego es bueno para hacer que los niños se queden inmóviles durante un largo período de tiempo. Esto es muy bueno para el desarrollo de sus habilidades de oído y de concentración. También es una maravillosa manera de calmar los ánimos para la relajación. Necesitarás un cuenco tibetano. Las almohadillas de ojos también serían útiles.

    Pide que los niños se acuesten boca arriba con sus manos a los costados, almohadillas encima de sus ojos o con las luces apagadas. Digales que vas a tocar el cuenco y que tendrán que escuchar con mucha atención. Cuando el cuenco ha dejado de cantar,  tienen que colocar suavemente sus manos sobre su vientre. Cuando todos tienen sus manos sobre el vientre, toca el cuenco de nuevo. Cuando los niños no puedan oír el sonido, suavemente colocarán sus manos a los lados de nuevo. Repite estos pasos para un salón MUY silencioso y tranquilo.

  1. Duendes y Hadas durmientes. Pon música relajante y equipate con un poco de polvo mágico...

    Pide que todos los niños en postura del niño como si fuera un duende o hada, y camina y golpeales suavemente la espalda con los dedos cubrieto en polvo mágico. Esto les dará poderes mágicos para permanecer lo más quietos posible.

  1. Los sueños se hacen realidad. ¡Escribir tus metas y sueños es una gran manera para que se vuelvan realidad! Te ayuda a ser consciente de tus ideas e intenciones y empezar a concentrarte en ellos.

    Dar a los niños un pedazo de papel con un gran círculo en el centro y pídeles que dibujen o escriban, en el centro del círculo, lo que les gustaría que sucediera.  Luego pídeles que dibujen o escriban, afuera del círculo, lo que no quieren.

    Dales  mucho tiempo para este ejercicio, puede realmente encender su imaginación y necesitarán tiempo para reflexionar y completar la tarea.

    Cuando el círculo de sus sueños esté completo, se puede colocar en un lugar especial para más tarde reflexionar y ver qué se ha hecho realidad.

  1. Energía. Sentados en un círculo, cierra los ojos y frota las mano rápidamente. Después de unos minutos, cuando sientas que se genera algo de calor entre tus manos, ponlas una enfrente de la otra sin que se toquen. Siente el calor o el frescor, le sensación eléctrica, la energía que se creó entre tus manos. 

Ahora, siempre con los ojos cerrados, imagina una bola de luz entre tus manos. Mueve tus manos un poco para sentir la bola. Pasa la bola de una mano a la otra, hazla más pequeña o estírala para que sea más grande, rebótala entre tus manos. ¿Es ligera o pesada? No te preocupes si no la puedes sentir, usa tu imaginación. 


Ahora, cada vez que la pasas de un lado a otro, la bola crece un poco más y por consiguiente, la distancia entre tus manos aumentará también para sostener esta gran bola de luz. Haz la bola tan grande que tus manos estén muy separadas. Cuanto más crece la bola, más bonita es la sensación que su luz te da. 


Quédate con esta sensación durante un momento, antes de hacer la bola gradualmente más pequeña hasta que te quepa de nuevo entre las manos. Ahora trae la pelota de luz cerca de tu corazón y deja que entre en tu cuerpo, sintiendo su calor. Toma unas cuantas respiraciones y lentamente estira las manos y las piernas y quizás también gira tu cabeza un poquito de lado a lado antes de abrir los ojos. 


Recuera esta luz y esta sensación agradable. Siempre está contigo aunque estés distraído por otras  cosas. 


Lo divertido de este juego:


  • El mismo juego se puede hacer en parejas, sentados uno frente al otro. Un compañero mantiene las manos abajo y las palmas hacia arriba. Su compañero pone sus palmas encima de las suyas –pero sin tocarlas- y lentamente las mueve hacia arriba conforme la bola de luz va creciendo.

  1. Manos curativas. En parejas. Una persona está sentada con los ojos cerrados mientras el otro, el sanador, está sentado detrás de él. Ahora el sanador se frota las manos rápidamente hasta que generen algo de calor y luego pone sus manos en los hombros del compañero. Tras unos momentos, y a medida que vayas indicando, moverán sus manos hacia los omóplatos, luego el centro de la espalda, la parte baja de la espalda y por fin de nuevo a los omóplatos. 

En el siguiente paso de este juego, el sanador distancia sus manos un poco del compañero, manteniéndolas encima de los omóplatos durante unos momentos, antes de moverlos de nuevo al centro de la espalda etc. Tras unos minutos, el sanador puede quitar las manos y descansar durante unas respiraciones, antes de preguntar a su compañero si sigue sintiendo las manos en su espalda (a lo que habitualmente responde que si, aunque las manos ya no estén). Puedes alternar roles cuando estés listo.


  1. Paseo Silencioso. Esto es meditación andante. Vamos a poner todos los pensamientos sobre lo que pasó o lo que pasará, a un lado e intentaremos estar presentes. No dejaremos que nuestro cuerpo esté en un lugar y nuestra mente en otro 

– vamos a intentar conectarlos y estar aquí y ahora. Cuando empecemos a andar por el salón (o afuera, ¡que sería aún mejor!), prestaremos atención a cada paso que demos, sentiremos la conexión entre nuestros pies y la tierra, respiraremos profundo y oleremos la naturaleza alrededor de nosotros, sentiremos el viento que acaricia nuestra piel, escucharemos el canto de los pájaros o el sonido de nuestra respiración, miraremos a nuestro alrededor y notaremos realmente todos los pequeños detalles del precioso mundo en el que vivimos. Todos los otros pensamientos esperarán – esteremos totalmente presentes aquí y ahora.


  1. Intuición.  Pide a un voluntario que salga de la habitación. Esconde algo plano (como una tarjeta de yoga o una moneda) debajo del tapete de uno de los niños restantes. Llama al voluntario que entre y pídele que pase por cada persona del círculo mirándole a los ojos. Pídele que utilice su intuición o instinto para adivinar debajo de qué esterilla se encuentra el objeto. 

  1. Corriente Eléctrica. Sentados en un círculo, tomados de las manos y con los ojos cerrados. Empieza por pasar la corriente en forma de un ligero apretón de mano. Gradualmente puedes insertar más Corrientes en el círculo y en ambas direcciones. 

Lo divertido en este juego: 


  • Combina afirmaciones positivas con las Corrientes, como palabras que describen cómo te sientes (contento, en paz, relajado, especial…) o cosas que te gustaría compartir con todos (paz, diversión, felicidad, aventura, valentía…).

  1. El Tablero de Buda. Esto es un tablero especial en el que puedes escribir o dibujar utilizando agua (lo puedes conseguir en www.buddhaboard.com). El agua se evapora del tablero tras un minuto más o menos y el dibujo o la palabra desaparecen. Buda pensó en la transitoriedad y el tablero ilustra esta lección. Cada niño puede venir y dibujar algo en el tablero, pero no antes de que se haya evaporado la anterior creación y hecho sitio para la suya.

  1. Agua  Tranquila. Todos están acostados en el suelo, completamente quietos. Si alguien se mueve, tiene que ponerse de lado. En este juego invitamos a la acción de quietud, más que decir “estáte quieto”, lo que lo hace más divertido y más efectivo

Niños mayores de 9 empiezan a tener más conciencia de sus pensamientos y es en este momento que las meditaciones más serias pueden empezar.


  1. Cazador de pensamientos. Siéntate inmóvil con los ojos cerrados y cuenta lentamente del 1 al 10. Si algún pensamiento entra tu mente, vuelve inmediatamente al 1. Busca hasta el pensamiento más pequeño. Este ejercicio nos ayuda a ser conscientes de nuestros pensamientos. Los pensamientos de los que no nos damos cuenta son los que nos hacen sentir lo que sentimos y querer lo que queremos y nos empujan a unas acciones que puede que no hubiéramos hecho con un pensamiento más consciente. El primer paso para ser capaces de dirigir los pensamientos, es ser conscientes de ellos. Uno o dos minutos de este ejercicio es más que suficiente.

  1. Meditar Contando.  Sentado o acostado boca arriba, cuenta lentamente de 100 hasta 1 (también es posible contar de 1 a 100, pero hacerlo al revés requiere más concentración) en tu mente. Intenta no pensar en otras cosas y concéntrate en los números. Si pierdes la cuenta, vuelve a empezar desde el 100. Si llegas al 1, quédate en silencio algunos momentos más. Este es un ejercicio excelente para desarrollar la concentración. 

  1. Cerrar los sentidos (Yoni Mudra). Siéntate recto y cubre tus órganos sensoriales con los dedos de la siguiente manera: pon tus pulgares sobre los oídos de forma a que no puedas oír nada más. Pon tus dos dedos índices ligeramente sobre los ojos, pon el dedo corazón sobre la nariz, los demás dedos sobre tus labios y los meñiques debajo de los labios. Mantén tus codos hacia abajo y los hombros relajados. Empieza a respirar profundo, lo suficiente como para oír tu respiración muy fuerte dentro de tu cabeza. Después de unas diez respiraciones, poquito a poco haz tu respiración tan silenciosa e imperceptible que ya no la puedas oír. Ahora empieza a escuchar los sonidos de tu oreja derecha y, mientras escuchas, enfoca tu atención en sonidos más y más sutiles. 

Quédate ahí otro minuto más antes de quitar tus manos. Al terminar mantén los ojos cerrados y disfruta del efecto de este ejercicio maravilloso durante unas cuantas suaves respiraciones más. 


  1. . Meditación de la Respiración. Siéntate bien recto y cierra los ojos. Empieza a respirar profundo, lo suficiente como para que puedas oír tu respiración. Siente como la respiración mueve tu cuerpo y nota el flujo de tu respiración a través de tus fosas nasales, entrando y saliendo de tu cuerpo – siente el contacto del aire con el interior de tu nariz. 

Ahora poco a poco, haz tu respiración mucho más suave y deja que fluya naturalmente, pero sigue escuchando su sonido. Intenta no escuchar tus pensamientos – escucha sólo tu respiración. Cada vez que te encuentres pensando en otras cosas, vuelve a tu respiración.


Lo divertido en este juego:


  • Puedes hacer la misma meditación escuchando el latido de tu corazón, el tic-tac de un reloj, el canto de los pájaros, la música, el flujo del agua…

  1. Sentarse juntos en quietud.  Sentados espalda contra espalda con un amigo, de manera que se toquen la espalda y también la cabeza. Respiren a través de sus espaldas. Inspiren y expiren lenta y profundamente, coordinando el ritmo de sus respiraciones. Quédense tan quietos como puedan, un momento, mientras escuchan el sonido de la respiración o del silencio.

Lo divertido de este juego: 


  • También puedes sentir como, con tu respiración, conectas con tu amigo y con el resto del universo. Constantemente respiramos el aire unos de otros y nos nutrimos mutuamente de esta forma. Inhalamos oxígeno y exhalamos más dióxido de carbono –las flores, la hierba y los árboles respiran dióxido de carbono y a cambio exhalan más oxígeno. Todos nos apoyamos unos a otros y todos estamos interconectados.

  1. Encontrando Nuestro Centro.  Sentado o de pie, inclínate ligeramente hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia delante y atrás hasta que encuentres tu centro – el punto en el que te sientas más equilibrado. Ahora cierra los ojos e intenta sentir este centro que va desde la punta de tus pies hasta la cabeza. Respira en este centro y mira cómo te sientes.

También puedes utilizar visualizaciones para meditar. Este es mi favorito para hacer con los niños:


  1. Meditación Compasiva. Siéntate cómodamente o acuéstate boca arriba con los ojos cerrados. Respira profundo y fija tu atención sobre tu corazón, dirigiendo tu respiración hacia él. Ahora, dentro de tu corazón, imagina una imagen de ti mismo. Vete a ti mismo feliz, sano, rico. Vete a ti mismo realizando todos tus sueños y teniendo todo lo que jamás hayas deseado para ti mismo. Empieza a repetir el mantra ― “Que pueda disfrutar de felicidad y de la fuente de la felicidad” – repítelo en tu mente durante un minuto. 

Repite el mismo proceso con alguien a quien quieres más que a nadie, un buen amigo, tus padres, un extraño, una persona irritante, todos los seres… y repite este mantra “Que mi querido/amigo/padre/extraño/persona irritante/todos los seres…[utiliza sus nombres] disfruten de felicidad y de la fuente de la felicidad”. Deja que se abra tu corazón y alcánzalos – inclúyelos dentro de ti mismo. 


No hay nada más fuerte que el amor. Todos los miedos y preocupaciones desaparecen en presencia del amor.


  1. Meditación sobre el Cielo. Cierra los ojos y visualiza el silencio interior, la felicidad y paz interiores, como un cielo azul y claro. En este cielo azul y claro, a veces pasan nubes de pensamientos. Pero, hayan nubes o no, el cielo siempre está ahí. Las nubes vienen y van, pero el cielo azul no cambia nunca. 

De la misma forma, nubes de pensamientos pasan por el cielo de nuestra mente. Hayan pensamientos o no, la paz y felicidad interiores siempre están ahí. Pensamientos, preocupaciones y emociones vienen y van, pero hay algo que siempre se queda. Algo existe dentro de nosotros que está ahí antes de que vengan los pensamientos, mientras están y después de que desaparecen. 


Así que, cuando miras hacia adentro, no mires a las nubes, mira mucho más profundo – mira al cielo azul y claro. Cuando escuches adentro durante los siguientes momentos, no escuches a los pensamientos que pasan, escucha mucho más profundo – escucha más allá de los pensamientos, a este silencio interior. 


Cada vez que te encuentres a ti mismo siguiendo de nuevo los pensamientos, vuelve tu atención hacia adentro y sumérgete más profundo en el silencio. 


Meditación no es para todos….nada es para todos. Para los que hayan sufrido traumas gravas o tienen serios problemas psicológicos no deberían cerrar sus ojos y mirar hacia adentro, podrían ver algo doloroso allí.



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